miércoles, 12 de junio de 2019

Hace 45 años Perón hablaba y llamaba a "Ponerse al servicio de la buena causa"





Mensaje del Presidente de la Nación, Teniente General Juan Domingo Perón, dirigido al Pueblo Argentino desde el Salón Blanco de la Casa de Gobierno.
 12 de junio de 1974, 11:30 horas.


    Como ha sido mi costumbre, hoy deseo hablar al pueblo argentino sin eufemismos y sin reservas mentales.

    La información, como mi sentido de la realidad, me dicen que en el país está sucediendo algo anormal a lo que debe ser la marcha pacifica y serena de la tranquilidad.

    Parte de esta intranquilidad obedece a causas reales; parte de ellas, se ocasionan en la provocación deliberada.

    Existen, sin duda, factores negativos que provocan consecuencias a cuyas causas hay que ponerle remedio; pero ocurren también hechos que sino obedecen a causas provocadas e invocadas al servicio de una campaña sicológica, con fines inconfesables, desarrollada ante la indiferencia de unos y la desaprensión de otros, pero que provocan un estado de cosas que si bien tienen un objetivo bastardo, no por eso dejan de perjudicar la confianza popular y la firme decisión que el país debe tener en la reconstrucción y liberación en que estamos empeñados. Así podríamos estar acercándonos a una lucha cruenta que algunos insensatos intentan provocar, en tanto el gobierno se esfuerza por evitarla.

   Personalmente, he presenciado de cerca esa lucha y conozco sus efectos y sus consecuencias. Todos hablan de que las fuerzas foráneas e interiores trabajan para crear trabas a la decisión tomada, pero pocos se ponen al servicio en defensa de esa buena causa, y en ello no hablo de los opositores sino muy especialmente de los propios partidarios, que pocos hacen de efectivo para asegurar la pacificación y realización de lo que debe ser el empeño de los verdaderos argentinos, en las horas decisivas que nos tocan vivir.

    Algunos, por mala intención, sirven a la perturbación; otros, lo hacen como idiotas ?tiles, pero muchos son los que a sabiendas, o sin darse cuenta, sirven a intereses que no son los del país.

    Cuando el 21 de junio del año pasado dije que volvía para servir lealmente a la patria, tal como lo hiciera toda mi vida, sabía claramente que enfrentábamos un proceso difícil y peligroso, pero también era consiente, entonces, como lo soy ahora, de que no podía rehuir mi responsabilidad frente al pueblo, que es la ?nica fuerza en la que siempre he confiado para orientar y conducir los destinos del país.

    Yo nunca enga?? a ese pueblo, por quien siento un entrañable cariño. Ese es el sentimiento y la relación que me han dado fuerzas para seguir adelante, en medio de las diarias acechanzas y conjuras ridículas, tanto de quienes sueñan con un pasado imposible como de los que desean apurar las cosas. Yo vine al país para unir y no para fomentar la desunión entre los argentinos. Yo vine al país para lanzar un proceso de liberación nacional y no para consolidar la dependencia. Yo vine al país para brindarle seguridad a nuestros conciudadanos y lanzar una revolución en paz y armonía y no para permitir que vivan temerosos quienes están empeñados en la gran tarea de edificar el destino común. Yo vine para ayudar a reconstruir al hombre argentino, destruido por largos años de sometimiento político, económico y social.

    Pero hay pequeñas sectas, perfectamente identificadas, con las que hasta el momento fuimos tolerantes, que se empeñan en obstruir nuestro proceso; son los que están saboteando nuestra independencia y nuestra independencia política exterior; son quienes intentan socavar las bases del acuerdo social, forjado para lanzar la Reconstrucción Nacional. Son esos mismos que quieren que volvamos a apagar los motores. Son también los que, malintencionadamente, interpretaron mis mensajes o simularon hacerlo para interferir luego la unidad para la reconstrucción, con una supuesta complacencia para con los enemigos de este proceso.

    La unidad que propusimos tenía fines muy distintos a los que suponen esas mezquindades. Fue para concretar la liberación nacional y no para darles coraje a los enemigos de nuestra patria.

    Esa unidad era y es para que el pueblo pueda hacer su voluntad sin obstáculos, y no para que permanentemente deban sortearse las jugarretas de quienes procuran impedir la concreción de los deseos de las grandes mayorías nacionales.

    Por ello, creo que ha llegado la hora de reflexionar acerca de lo que está pasando en el país y depurar de malezas este proceso porque, de lo contrario, pueden esperarse horas muy aciagas para el porvenir de la República.

    Como ustedes saben, nosotros propiciamos que el acuerdo entre trabajadores, los empresarios y el Estado, sirva de base para la política económica y social de nuestro Gobierno. Lo hicimos con la convicción de que es el mejor camino para lograr, con el aporte de todos, sacar adelante el país.

    Todos los que firmaron en dos oportunidades ese acuerdo, sabían también que iban a ceder una parte de sus pretensiones, como contribución al proceso de la liberación nacional. Sin embargo, a pocos meses de asumir ese compromiso clave para el país, pareciera que algunos firmantes de la Gran Paritaria están empeñados en no cumplir con el acuerdo, y desean arrastrar al conjunto a que haga lo mismo.

    Yo califico a quienes están en esa posición, como minorías irresponsables y los acuso de sabotear la Reconstrucción Nacional. No escapa a mi percepción la existencia de irregularidades, a las que procuraremos ponerle remedio cuanto antes.

    Frente a esos irresponsables, sean empresarios o sindicalistas, creo que es mi deber pedirle al pueblo no sino que los identifique claramente, sino también que los castigue como merecen todos los enemigos de la liberación nacional.

    Por nuestra parte, quiero que se tenga la más plena certeza de que los funcionarios que hayan violado el acuerdo, tendrán su sanción. A este respecto, pido a todos los ciudadanos que denuncien ante la Secretaria de Gobierno de la Casa Rosada, toda irregularidad que conozcan en los ?órganos gubernamentales.

    Tampoco es nuestro deseo que los vivos de siempre saque tajada del sacrificio de los demás. Los que hayan violado las normas salariales y de precios, como los que exijan más de lo que el proceso permite, tendrán que hacerse cargo de sus actos.

    A mi juicio, quienes inducen al desorden, están promoviendo la contrarrevolución, y estoy seguro que el pueblo habrá? de combatirlos, como siempre hace con sus enemigos. Sé positivamente que existen algunos problemas reales. ¿Cómo evitarlos, cuando estamos cambiando drásticamente las estructuras de la dependencia, montadas por los empleados de los poderes coloniales? Pero estoy convencido de que esos problemas tienen poco que ver con los que inventan los saboteadores del proceso.

    Los que hace muchos años que estamos en esta labor, sabemos que un 80 o 90 por ciento de las cosas que se andan diciendo por ah?, son inventadas por los profesionales de la acción sicológica.

    Algunos diarios oligarcas están insistiendo, por ejemplo, con el problema de la escasez y el mercado negro. Siempre que la economía está creciendo y se mejoran los ingresos del pueblo -como sucede desde que nos hicimos cargo del poder- hay escasez de productos y aparece el mercado negro. Lo que subsistir? hasta que la producción se ponga a tono con el aumento de la demanda.

    Por otra parte, el gobierno ha fijado los precios, pero cuando se cobra más de los precios fijados, el que compra debe ser le encargado de hacerlos cumplir, ya que el gobierno no puede estar cuidando el bolsillo de los zonzos, que hacen el juego a los especuladores.

    No hay que olvidar que los enemigos están preocupados por nuestras conquistas, no por nuestros problemas. Ellos se dan cuenta de que hemos nacionalizado los resortes básicos de la economía y que seguiremos en esa tarea sin fobia, pero hasta no dejar ningún engranaje decisivo en manos extranjeras.

    En un año de gobierno, ellos advierten que el pueblo sabe, sin acudir a las recetas de miseria y dependencia, que mejoramos el salario real de los trabajadores, bajamos drásticamente la desocupación y aumentamos las reservas del país.

    Esas sectas minoritarias han llegado a la histeria, y quieren que nos contagiemos para impedir que este proceso de cambio siga avanzando. Si esto sucede en lo económico, no deja de complementarse en lo político-social; no seria mucho avanzar en la autocrítica si dijéramos que, en muchas partes, los hombres de nuestro propio movimiento, en la función gubernamental, tienen la grave falla de sus enfrentamientos, ocasionados unas veces por bastardos intereses personales y otras por sectarismos incomprensibles. A todo ellos se suma la fiebre de la sucesión, de los que no comprenden que el único sucesor de Perón ser el Pueblo Argentino que, en ?último análisis, ser quien deba decidir.

    Se ha lanzado a la calle el asunto de la televisión, cuando ya funcionaba una comisión de estudio en la que debía participar el Estado, sus legisladores, los sindicatos de esa especialidad y otros ?órganos interesados en la mejor solución.

    Sus concesiones han vencido hace dos meses, como también ha vencido el plazo acordado a esa Comisión.

    Sin embargo, el Poder Ejecutivo, que es quien debe decidir, ha mantenido una conducta prudente que, lejos de despertar intranquilidad, ha servido para que los ?órganos publicitarios, al servicio de otros intereses, que no son los del país, lanzaran las más incomprensibles versiones.

    La Universidad es foco de semejantes insensateces. Querían su ley, la tienen y está en plena organización normalizadora. ¿A qué seguir agitando un asunto terminado en lo sustancial? ¿Como se explica que ello suceda, solamente, con fines extra universitarios? Esperamos los concursos para el profesorado. Ser preciso asegurar que el resultado de ellos sea respetado y defendido por todos, como una garantía para que la Universidad, que valdrá tanto como sea el valor de su profesorado, pueda organizarse.

    Yo, personalmente, he preparado un estudio sobre el Modelo Nacional, de acuerdo con nuestra doctrina. Ya se comienza a hablar de corporativismo, asunto en el que ni siquiera hemos pensado, aunque creemos justo que la representatividad sea un asunto fehaciente y real para todos los sectores de una comunidad organizada.

    Podría seguir mencionando numerosas cuestiones que se agitan arbitrariamente con fines de perturbación político-social, pero sé que el pueblo argentino es lo suficiente mente perspicaz como para saber desentramar la verdad.

    Cuando acepté gobernar, lo hice pensando en que podría ser útil al país, aunque ello me implicaba un gran sacrificio personal. Pero si llego a percibir el menor indicio que haga inútil este sacrificio, no titubear un instante en dejar este lugar a quienes lo puedan llenar con mejores probabilidades. Con esto hago un llamado a todos los que anhelan la paz y la tranquilidad, como a los que comprometieron su responsabilidad al elegirme para presidir el Gobierno. Nadie podría entonces llamarse a engaño sobre lo que yo quería, porque en numerosas oportunidades vine anunciando mis intenciones y deseos en actos públicos en la patria, como en comunicaciones desde el exilio, que también tuvieron estado publico. Si me eligieron, imagino que las apoyaban y coparticipaban, como consecuencia, en la responsabilidad de realizarlo. Sin el apoyo masivo de los que me eligieron y la complacencia de los que no lo hicieron, pero luego evidenciaron una gran comprensión y sentido de responsabilidad, no sólo no deseo seguir gobernando, sino que soy partidario que lo hagan los que puedan hacerlo mejor.

    Una campaña sicológica de los elementos negativos de la nacionalidad, aliados a la acción foránea empleada en anular el despegue argentino, no puede tener ?éxito si los bien intencionados no defeccionan y apoyan efectiva y dinámicamente al gobierno en sus realizaciones.

    Este apoyo no debe ser pretoriano, sino inteligente y franco, apoyando lo bueno y señalando lo malo, ante quienes lo puedan remediar, pero no sumando la murmuración propia o la perturbación a los que la desarrollan en grupos que bien sabemos en lo que están.

    Ya pasaron los días de exclamar "la vida por Perón", vivimos momentos en que es indispensable demostrar en hechos sinceros y fehacientes, que estamos dispuestos a servir al objetivo común de todos los argentinos, realizado en paz con un trabajo honrado y permanente, a la vez que neutralizando la acción de los enemigos de la patria, de afuera o de adentro, empeñados en impedir su reconstrucción y su liberación.

    Duele en el alma y en el corazón, argentinos, tener que contemplar un sabotaje de pigmeos que no han llegado a comprender que los innegables ?éxitos de nuestra política internacional, que nos está llenando de ventajas y de prestigio en el mundo exterior, es parte de un patrimonio nacional que sólo un traidor a la patria puede combatir, cualesquiera sean las causas que lo impulsan.

    Cuanto estamos haciendo por los intereses, el honor y el prestigio de la Republica ante todos los países del mundo, depende, en gran parte, del masivo apoyo de nuestro pueblo. Defeccionar en estos momentos, significaría renunciar a todo lo conquistado, para volver a ser una republiqueta sin dignidad y sin grandeza.

    Por eso, cada uno que comparta las inquietudes y fines que perseguimos, no puede ser un testigo mudo de los acontecimientos, sino un protagonista activo y diligente en la defensa de los intereses comunes de los argentinos. Sólo los pueblos calificados con un alto ?índice de cultura política, pueden llegar a ser artífices de su propio destino.

    Muchas gracias.

martes, 12 de febrero de 2019

Se cumplen 49 años de esta carta de Perón a las FAP (Fuerzas Armadas Peronistas)




Carta a las FAP (12 de febrero de 1970)

Escrito por Juan Domingo Perón.

Mis queridos compañeros:


 He recibido vuestra carta del año pasado que recién me llega por mano del compañero don Pablo Vicente y deseo agradecerles el recuerdo, como el saludo, que retribuyo con mi mayor afecto. Por las nobles palabras que allí leo me he podido dar cuenta que se trata de valerosos compañeros, que vienen jugando la vida por los ideales que desde hace un cuarto de siglo, sostenemos los peronistas. Por ello, como jefe del Movimiento me siento en el deber de hacerles llegar, junto con mi encomio, el agradecimiento de todo el peronismo. Como ustedes muy bien saben, el momento es para la lucha, no para la dialéctica política, porque la dictadura que azota a la Patria no ha de ceder en su violencia sino ante otra violencia mayor. El Pueblo está en su derecho de luchar por su destino, hoy comprometido por la irresponsabilidad de estos traidores entregados al imperialismo yanqui. Los pueblos que no son capaces o no quieren luchar por su liberación merecen la esclavitud. Pero mientras haya hombres que, como ustedes, están resueltos a esa lucha, la Nación no tiene nada que temer y el Pueblo puede enorgullecerse de contarlos en sus filas. He recibido toda la información sobre las acciones que han realizado y no puedo menos que lamentar las consecuencias que los ha llevado a ustedes a prisión pero es preciso comprender que ninguna empresa está librada de errores y de sus consecuencias. Cuanto les ha pasado a ustedes servirá de experiencia para que no les pueda pasar a los compañeros que tomando vuestras banderas han de llevarlas al triunfo. La lucha tiene esas características: los vencedores a menudo se sustentan sobre la sangre generosa de los que cayeron o de las penurias que pasaron sus precursores. Vivimos momentos difíciles para el destino de la Patria y es de buenos hijos de ella hacer lo posible para asegurar un futuro mejor. En este quehacer no puede haber esfuerzo despreciable y todo cuanto han realizado forma parte del cuadro de honor del verdadero Peronista que, por su naturaleza, no puede ser clamatorio sino objetivo y combativo en alto grado. Yo los felicito a todos ustedes y deseo que junto con mi saludo más afectuoso y mi admiración más sincera, les llegue mis mejores deseos y votos por un futuro venturoso.
“Ustedes son las guerrillas que vienen a combatir a los que nos quieren vender la muerte climatizada con el rótulo de porvenir”, decía un famoso letrero en el barrio Latino de París en mayo de 1968. Yo puedo decirles a ustedes lo mismo, con la exhortación más firme para que sigan adelante persuadidos de que cuanto hagan por la Patria ahora, le será agradecido por los argentinos del mañana. Un gran abrazo


 12/2/70 Juan Domingo Perón

jueves, 25 de octubre de 2018

Se cumplen 47 años de esta carta de Perón al Teniente (R) Julián Licastro





Carta a Julián Licastro 25 de octubre de 1971

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 25 de octubre de 1971.

Al Tte. 1º D. Julián Licastro

Buenos Aires

Mi querido amigo:

He tenido el placer de recibir sus noticias por mano y amabi­lidad del Teniente Io Fernández Valoni que me ha visitado y le agradezco el recuerdo y saludo que retribuyo con mi mayor afecto. Hemos conversado varios días y de todo ello le podrá informar, de viva voz. Es tal el cúmulo de trabajo que tengo que desgraciadamente, solo he podido ver un poco a la ligera, pero comparto totalmente los puntos de vista expresados en los di­versos trabajos que me ha traído Fernández Valoni. Ahora, con más tiempo, los estudiaré con detención y les haré nueva­mente hacer llegar mi opinión más circunstanciada. Creo que Ustedes deben seguirle metiendo firme a este asunto de la pre­paración técnica, no solo por la importancia que intrínseca­mente tiene asunto tan trascendental, sino también por que veo propicia la ocasión y dispuesta mucha gente de valer y, desde que se trata en primer término de acopiar "materia gris", nada puede ser mejor que emplearlos.

He aprovechado la estadía de Fernández Valoni para po­nerlo también en contacto con otras personas (que él le in­formará) a fin de poder ir echando las bases para una conjun­ción de todos los que actualmente están inclinados a tales es­tudios y planificación. Creo firmemente que, dentro del Pero­nismo, hay mucha gente capacitada desde antiguo, pero pienso que la incorporación reciente de una gran cantidad de profe­sionales a nuestra tendencia, nos ofrecerá posibilidades de una selección insurable. Llegan aquí muchos con tales inquietudes y, desde ahora en adelante, los remitiré directamente a Ustedes, a fin de poderlos utilizar convenientemente. Nada de cuanto se pueda contar para una mejor preparación técnica debe* serdespereciado: solo yo sé lo que eso representa una vez que uno se encuentra en el Gobierno y ante la necesidad de hacer y de crear.

Como en las actuales circunstancias estoy abrumado como le podrá contar el amigo Fernández Valoni, como las visitas que me llegan por olas (como ataque de infantería) y la co­rrespondencia (que ya he renunciado a contestar por absoluta imposibilidad física) me tienen a los saltos y haciendo equili­brios para poder, por lo menos, recibir a lo que interesa. Allí no pueden tener idea de la cantidad de gente que viaja a España y, todos los que llegan por esos pagos "quieren ver el fenóme­no" por lo menos. Por eso le ruego que sea intérprete ante los compañeros que me han escrito y, en mi nombre les pida per­dón por no contestarles aisladamente sino por intermedio de Fernández Valoni, a quien le he pedido especialmente que haga llegar mis disculpas a todos. Comprenderá que "yo contra to­dos, no puedo".

Como por otra parte he charlado largamente con este com­pañero, él les podrá comentar sobre cuánto hemos platicado con respecto a nuestras cosas. Yo, como estoy un poco fatigado de todo este trajín, pienso tomarme unos días de descanso tran­quilo, escapando hacia algún lugar donde los peronistas no me puedan detectar, porque de lo contrario, estoy perdido adonde vaya. Creo que, con todo lo que se ha hecho en estos dos meses por la unidad, solidaridad y organización, tanto en lo político como en lo gremial, me he ganado un pequeño "recreo" que es lo único que pido. Sé que llegarán muchos peronistas a Madrid y que muchos se irán enojados; pero yo no puedo ya seguir este tren, solo soportable para un muchacho y bien entrenado.

Veo con satisfacción que Ustedes allí le dan al trabajo sin solución de continuidad. El Movimiento lo necesita perentoria­mente y, por otra parte, es a la juventud a quien corresponde tomar nuestras banderas y llevarlas al triunfo, lo que no es una cosa simple si pensamos que nuestros enemigos no duermen.

Yo tengo una fe inquebrantable en la gente joven que, habien­do vivido estos dieciseis años de vergüenza nacional, no pueden ya tener dudas sobre lo que deben hacer en el futuro inmedia­to y mediato.

Los hombres que tomen esta empresa han de estar armados de una sólida verdad: de allí la necesidad de una preparación tecnológica adecuada. Por eso también le doy gran importancia a la tarea encomendada a Ustedes en el estudio y planificación de las futuras tareas gubernamentales para el caso de que, como espero, el Peronismo gana las elecciones si las hay, o sea capaz de arrojar del Gobierno a los actuales mercaderes y traficantes.

Espero que el amigo y compañero Fernández Valoni le pue­da explicar cuanto hemos charlado aquí y, en consecuencia, no creo necesario que yo a mi vez le dé la lata.

Le ruego que salude a todos los compañeros en la tarea de la preparación técnica y les pida disculpas en mi nombre por no haber contestado por escrito sus cartas pero, como le digo al principio, no me dejan ni un solo minuto para ello. Fernández Valoni ha sido testigo. Le ruego asimismo que, junto con mi saludo más afectuoso, acepte mis mejores deseos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan D. Perón.

viernes, 20 de abril de 2018

A 62 años de esta carta de Perón a Florencio Monzón




Carta a Florencio Monzón 20 de abril de 1956

Escrito por Juan Domingo Perón.

Panamá, 20 de abril de 1956

Señor D. Florencio Monzón

SANTIAGO

Mi querido amigo:

Acuso recibo de sus cartas e informes del 8, 12 y 16 de abril pasado por lo que veo que todo marcha bien en nuestros trabajos. Lo importante para el futuro inmediato es asegurar las comunicaciones por dos o tres conductos para cada dirigente, a fin de que sean seguras a todo evento.

Nosotros tenemos la gente y sabemos que a una orden nuestra, una gran Mayoría de los argentinos se movilizarán para cualquier misión y que habrá muchos dirigentes que estarán también listos para trabajar en cualquier dirección. Luego, el único problema nuestro es poder  llegar  y mantener enlace permanente, de manera que se pueda concretar masas con unidad de acción en cualquier emergencia. Para ello necesitamos buenas comunicaciones, rápidas y seguras. Por eso debemos ejercitar mucho el enlace, es decir, poder comunicarnos segura y rápida mente con los dirigentes encargados de conducir la masa y hacerles llegar las órdenes.

Es necesario que sepamos, a ciencia cierta, cuánto tiempo necesitamos para saturar la masa con una orden y con cuánto tiempo de anticipación es necesario ordenar las cosas para que se puedan ejecutar simultáneamente y en el momento oportuno. Los panfletos autografiados pueden servir para esa comprobación. Hay que tener en cuenta que las órdenes van simultáneamente impartidas por los comandos de Brasil, Chile, Bolivia. Paraguay y Uruguay, es decir que se invade la República por todos lados lo que permite suponer que establecido esto sistemáticamente, puede comprobarse fácilmente el tiempo que dura una comunicación en difundirse en todo el país, por la misma información de los respectivos comandos. Por eso es importante informarme cuando una noticia, orden, panfleto, etc., se ha difundido totalmente. Hay que hacer lo posible para saberlo.

...Debo confesar que de los distintos comandos o personas que trabajan en los distintos teatros de operaciones, Chile es fuera de toda duda el que mejor anda. Eso explica el alboroto que se ha levantado allí en contra mía y todos ustedes. Lo importante es no presentar blanco. No olvidarse que este es un juego de vivos y que, en ese juego gana el que puede pasar por tonto, sin serlo.

...Siga informándome que yo semanalmente les contestaré. No lo hago mas a menudo porque, como atiendo personalmente la correspondencia de todos los comandos, me paso el día en la máquina y no doy más. Tengo ya en pleno funcionamiento a los de Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Venezuela, México, Cuba, amén de Italia, Alemania, España, Líbano, Siria, etc. Es una tarea superior a mis posibilidades personales y, esto no se lo quiero confiar a nadie.

Saludos para todos los compañeros, su familia y un gran abrazo

Juan Perón

sábado, 3 de febrero de 2018

Se cumplen 61 años de esta carta de Perón al compañero José León Suárez




Carta al Sr. José León Suarez 3 de febrero de 1957

Escrito por Juan Domingo Perón.

Caracas, 3 de febrero de 1957

Al Sr. José León Suárez.

Madrid

Mi querido amigo:

Apenas despachada mi anterior me llega la suya del 28 de enero, cuando ya había remitido la autorización para la publicación del libro de acuerdo con lo que me decía en su anterior. Creo que la autorización ha salido como Usted me dice en la suya, probablemente por coincidencia de pensamiento.

Sobre el asunto de "la jefatura" de Bruni, no hay tal jefatura. De acuerdo con las bases para la organización de los comandos de exilados que debe tener allí Cavagna Martínez, el jefe de esos comandos en el caso de que así lo dispongan los exilados, debe elegirse entre ellos por decisión de la mayoría. En todas partes se ha procedido de la misma manera: se ha hecho una reunión y en ella se ha elegido al que debe presidir la organización o ejercer la jefatura. Eso se ha hecho así porque yo no estoy en condiciones a la distancia de decidir tal cosa. Allí deben ustedes hacerlo en la misma forma si lo juzgan conveniente e investir al que ustedes crean que va a ser más eficaz en la acción.

Bruni sólo me ha pedido autorización para organizar por su cuenta un organismo encargado de hacer una labor de información y yo lo he autorizado pero, en ningún caso lo he nombrado jefe de nada. En una oportunidad se reunieron con Cavagna Martínez para organizar el Comando pero, según creo no se pusieron de acuerdo. Eso es todo lo que sé. Yo no he querido seguir ese asunto porque mi idea es que todos deben trabajar en nuestra causa y poco me interesa la forma en que se lo hace.

Si ustedes lo creen conveniente se reúnen y allí designan al que ustedes quieren para que los presida y yo le mando luego las credenciales para que actúen en mi nombre y representación, si lo juzgan necesario y conveniente..

Creo que con esto quedaría todo resuelto porque siempre es conveniente tener una dirección aunque esta se ejerza con las limitaciones naturales en todo lo que concierne a la tarea que se realiza en el difícil campo de la propaganda y difusión. También porque quizá en algún momento tendrán necesidad de actuar en mi nombre y representación y esto es conveniente que lo haga uno solo y no dos. Bruni no dispone de ninguna autorización mía para obrar en mi nombre.

Le remito, además del libro que salió ayer por avión, unos ejemplares del Capítulo Sexto (La Realidad de un Año de Tiranía) para completar a los que ya tengan el libro sin completar.

Estos dos impresos van por certificada aérea y creo que llegarán con las cartas.

Junto con mi carta me llega una de Cavagna Martínez que le contestaré enseguida y le ruego que le diga que estoy de acuerdo con sus gestiones, como se lo decía en mi anterior, que supongo ya en su poder. Adelántele que me parece muy bueno su memorándum.

Le ruego que salude a los compañeros en ésa.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón.

Terminada su carta y a fin de ganar tiempo decidí escribirle a Cavagna Martínez y rogarle le haga llegar la adjunta carta.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Cúmplese el centenario del natalicio del compañero Juan Carlos Brid




Juan Carlos Brid nació un 4 de diciembre de 1917. Era pintor de brocha gorda.
Nació y vivió toda su existencia en Tigre, provincia de Buenos Aires.
Fue el más chico de cinco hermanos.
No fue un activo participante de la política pero siempre se consideró un peronista de ley.
Cuando sucedió el bombardeo a Plaza de Mayo, el 16 de junio de 1955, estaba cerca de allí debido a su trabajo.
Acudió a la plaza, para defender al Gobierno Constitucional y con otros autoconvocados, intentaron asaltar una armería y hacerse de elementos para salir a defender al gobierno del pueblo, con el fin de atacar a los marinos insurrectos que, por esas horas, se atrincheraban en su Ministerio.
Después de la caída de Perón se transformó en miembro activo de la Resistencia Peronista y se "anotó en todas".
Lo encarcelaron, le dieron feroces palizas, lo torturaron y lo persiguieron permanentemente.
Cuando los años pasaban y los nóveles peronistas de los ’70 le preguntaban como se habían organizado en esos 18 años de lucha, él les contestaba: “Empezamos así nomás, a la que te criaste...”.
Juan Carlos “El Alambre” Brid fue secuestrado durante la última dictadura militar junto con su hijo David Jorge Brid y encerrado en la “Mansión Seré”, de Ituzaingó, dependiente de la Fuerza Aérea Argentina. Lo sacaron de su casa de San Fernando, provincia de Buenos Aires, el 7 de octubre de 1977, para que Nunca más apareciera con vida.
Tiempo mas tarde su hijo culpó, del secuestro, a un primo de su madre  (Sergio Alberto Gianotti, con teórico pasado en la Guardia Restauradora Nacionalista), al que sindicó como entregador.
¡¡¡GLORIA Y HONOR A LOS MÁRTIRES DE LA CAUSA NACIONAL!!!

miércoles, 26 de julio de 2017

Los fines de la economía, explicados por Juan Perón





El problema es muy simple. No estar la economía al servicio del capital, sino el capitalismo al servicio de la economía. En caso contrario, o vamos al comunismo o tenemos que ponernos sobre las armas para salir a pelear a la calle. No hay otra cosa solución. Esto es la historia del mundo que se está realizando y que no está tan lejos de nosotros.
Habla Juan Domingo Perón. Ante representantes patronales de la Producción, Industria y Comercio de la Nación. Junio 24 de 1948.-